domingo, 6 de septiembre de 2015

EPÍSTOLAS PASTORALES




Epístolas pastorales


Las tres epístolas, 1 y 2 Timoteo y tito, fueron llamadas epístolas pastorales por primera vez en el ss. xviii, y este nombre se ha impuesto para designarlas como grupo. Es un título que solo parcialmente puede considerarse como una descripción acertada de su contenido, porque no son estrictamente pastorales en el sentido de dar instrucción sobre el cuidado de las almas. Las dos epístolas a Timoteo, y la dirigida a tito, comúnmente agrupadas bajo la designación de *epístolas pastorales, pertenecen al período final de la vida de pablo, y proporcionan información valiosa acerca de los pensamientos del gran apóstol misionero cuando se prepara para delegar sus funciones en otros. Están dirigidas a dos de sus colaboradores más cercanos, y por esta razón ofrecen un tipo diferente de correspondencia paulina, en comparación con las epístolas más tempranas dirigidas a iglesias.

Dando por supuesto, que las tres epístolas fueron escritas dentro de un intervalo de tiempo relativamente breve, corresponde hacer notar que todas ellas tienen un propósito común. Están todas destinadas a comunicar a sus colaboradores palabras de exhortación y estímulo, tanto para sus responsabilidades presentes como futuras. Hay bastante instrucción acerca de la administración eclesiástica, pero sería erróneo suponer que dichas instrucciones constituyen el propósito único de cada una de ellas. De las tres epístolas, el motivo para la confección de 2 Ti. resulta más claro que en el caso de las demás. El propósito por detrás de las otras dos epístolas es menos claro, porque en ambos casos Pablo acababa de estar con los receptores, y la necesidad de instrucciones tan detalladas no resulta evidente. Parecería probable que buena parte del tema ya había sido comunicada oralmente, porque en ambas epístolas se dan detalles precisos para las condiciones que debían reunir las principales autoridades de la iglesia, y resulta inconcebible suponer que hasta ese momento ni Timoteo ni Tito hubiesen recibido esas instrucciones. Con toda probabilidad las epístolas tenían como fin fortalecer las manos de los representantes de Pablo en sus respectivas tareas.

a. El problema histórico
La situación histórica no puede pertenecer al período de la historia de Hechos, y la consiguiente necesidad de postular la liberación de Pablo ha llevado a algunos entendidos a sugerir teorías alternativas. a) Todas las referencias personales son invento del autor, b) de otro modo algunas de ellas son notas genuinas que han sido incorporadas en las producciones del propio autor. Nunca ha habido nada que se aproximase a unanimidad entre los que apoyan esta última alternativa en lo que se refiere a la identificación de las “notas”, lo cual hace que surjan sospechas con respecto a la teoría. Más todavía, la noción de un escritor novelístico que produce notas personales de tal verosimilitud es improbable, y ninguna de estas dos teorías es necesaria si se sostiene la suposición perfectamente razonable de que Pablo fue liberado al cabo de su primera prisión romana.
b. El problema eclesiástico
Se ha afirmado que la situación eclesiástica refleja un estado de cosas semejante al del ss. II, pero esta línea crítica ha sido muy influida por la suposición de que: a) en estas epístolas se combate el gnosticismo del ss. II, y  b) que la organización de la iglesia estaba demasiado perfeccionada para el período primitivo. La fuerza de la primera suposición se reduce a la nada ante el reconocimiento moderno, cada vez mayor, de que el gnosticismo tenía raíces mucho más antiguas de lo que una vez se imaginó, y de que la forma de herejía que se combate en estas epístolas está muy lejos del gnosticismo evolucionado. La segunda suposición resulta igualmente insegura frente al hecho de que la organización eclesiástica es más primitiva por cierto que en la época de Ignacio, y no revela ningún anacronismo con el período del apóstol.
c. El problema doctrinal
La ausencia de grandes exposiciones doctrinales paulinas, como las que se encuentran en las cartas anteriores, y la presencia de expresiones estereotipadas tales como “la fe” y “sana doctrina”, que sugieren una etapa de formación en que la doctrina cristiana había adquirido fijeza como tradición, han dado lugar a dudas adicionales acerca de la paternidad paulina. Pero el reconocimiento del carácter principalmente personal de estas comunicaciones y del conocimiento que tanto Timoteo como Tito tenían ya de la enseñanza principal de Pablo, es suficiente para resolver la primera objeción, mientras que la segunda queda anulada por la suposición válida de que Pablo, como pionero no podía dejar de tener en cuenta la necesidad de la conservación de la doctrina verdadera; y lo adecuado de los términos empleados para este fin es algo que tiene que admitirse.
d. El problema lingüístico
Estas epístolas contienen un número inusualmente grande de palabras que no se usan en ninguna parte del NT, y una cantidad que no aparece en ningún otro escrito paulino, y se afirma que estas indicaciones demuestran su carácter no paulino, especialmente cuando están apoyadas por la ausencia de muchos pronombres, preposiciones, y partículas usadas por el apóstol. Pero los recuentos de palabras de este tipo sólo pueden resultar efectivos si existen suficientes datos que sirvan como base de comparación, y esto no puede sostenerse en el caso de las epístolas paulinas, en las que el vocabulario total no excede de 2.500 palabras diferentes. No parece haber ninguna razón válida para rechazar la idea de que las diferencias de vocabulario y estilo no puedan evidenciarse en los escritos de una misma persona.

Creo que el asunto del vocabulario se puede solucionar con los destinatarios y el tema a tratar en la carta. Si bien es cierto que los términos usados en la carta no son muy comunes al apóstol Pablo, tampoco es certero que se pueda descartar la autoría paulina por este hecho, ya que si comparamos las cartas paulinas encontraremos que en algunas mas que en otras se presentan similares casos, no descartándose la autoría paulina, con lo cual queda descartada esta posibilidad, sin embargo, existe la posibilidad de que por ser un tanto tardías 1y 2 Timoteo y Tito, y por ser dirigidas a jóvenes el vocabulario y la temática cambie considerablemente el estilo del autor. No es lo mismo dirigirse a una iglesia y dirigirse a una persona


Puede decirse que estas objeciones, incluso cuando se las considera en forma acumulativa, no proporcionan razones adecuadas para abandonar la convicción reconocida e irrebatida de la iglesia cristiana hasta el ss. XIX, de que estas tres epístolas constituyen escritos genuinos del apóstol Pablo.

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