Paz en la Biblia
Definición
En el A.T. (paz es shalom) significa “completo”,
“solidez”, “bienestar”. se lo utiliza cuando se pide por el bienestar de otro
(Gn. 43.27), cuando uno se encuentra en armonía con otro (Jos. 9.15), cuando se
busca el bien de una ciudad (Sal. 122.6), prosperidad material (Sal. 73.3),
seguridad física (Sal. 4.8). Pero también puede significar bienestar
espiritual. Es la paz que se relaciona con la justicia y la verdad (Is. 48.18,
22).
En el
N.T eirene tiene el contenido pleno del shalom y casi siempre tiene
connotación espiritual. Se relaciona con algunas palabras como; gracia (Ro.
1.7, etc.), vida (Ro. 8.6), justicia (Ro. 14.17), y por su uso en bendiciones
como 1 Ts. 5.23 y He. 13.20s.
Por
lo tal la paz en la Biblia significa una situación estructuralmente en
concordia con las demás esferas de la vida, sin destacar una mas que la otra
sino que la justicia y la equidad. Esta paz es la que necesita toda nación,
especialmente el Perú, país que ha sido azotado por el terrorismo y la
corrupción de sus mandatarios.
¿Puede
darse sin conversiones?
Para
que exista una paz verdadera y duradera primero debe haber un encuentro
personal con el Creador, debe haber paz
con Dios. La eliminación de la enemistad con Dios nos prepara para la
construcción de la Paz. El elemento que dificulta esta construcción es el
pecado, de ahí que solo se puede hablar de paz, desde el sacrificio de Cristo
que elimina el pecado (Ro. 5.1; Col. 1.20), aun el pecado estructural.
La
conversión que se hace necesaria para este transito de la enemistad a la
amistad con Dios, no puede entenderse sino como un volverse hacia a Dios, un
regresar del camino sin los valores y principios divinos, hacia la voluntad del
creador. Solo por medio de la conversión se puede hablar de paz interior y
exterior, de esa paz trascendente que sobrepasa el entendimiento.
Pero
esta conversión no se agota en la paz interior (Fil. 4.7), sino que esta
llamada a ser promovida, compartida y probada sin que pueda ser sofocada por
las luchas que el mundo presenta (Jn. 14.27; 16.33). Esta paz pues que halla su
detonante en la conversión tiene como uno de sus fines, buscar la paz entre los
hombres, por que esto es por lo que Cristo murió (Ef. 2), y en esto consiste la
obra del Espíritu (Gá. 5.22).
La
promoción activa de la paz, vía la conversión puede transformar al hombre y a
la comunidad (Ef. 4.3; He. 12.14), puede transformar las estructuras sociales
que están llenas de pecado, esferas que expresan su podredumbre y su necesidad
de cambio. Están llenas de injusticia, corrupción, abuso, discriminación y en
toda manifestación de discordia en contra de la voluntad de Dios.
Entonces la paz no consiste necesariamente en
la ausencia de injusticia sino en la necesidad de encontrarse con el creador y
buscar su sano consejo para el hombre y el mundo. De allí que todo proyecto que
busque la paz puede ser bueno pero mejor es aquel que busca la paz conforme a
la medida de Cristo. Una paz que basa su legitimidad en la justicia y el
sacrificio, y que busca la armonía entre los hombres sea cual fuere su
situación y condición.
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