domingo, 6 de septiembre de 2015

Paz y acccion

Paz en la Biblia

Definición

En el A.T. (paz es  shalom) significa “completo”, “solidez”, “bienestar”. se lo utiliza cuando se pide por el bienestar de otro (Gn. 43.27), cuando uno se encuentra en armonía con otro (Jos. 9.15), cuando se busca el bien de una ciudad (Sal. 122.6), prosperidad material (Sal. 73.3), seguridad física (Sal. 4.8). Pero también puede significar bienestar espiritual. Es la paz que se relaciona con la justicia y la verdad (Is. 48.18, 22).

En el N.T eirene tiene el contenido pleno del shalom y casi siempre tiene connotación espiritual. Se relaciona con algunas palabras como; gracia (Ro. 1.7, etc.), vida (Ro. 8.6), justicia (Ro. 14.17), y por su uso en bendiciones como 1 Ts. 5.23 y He. 13.20s.

Por lo tal la paz en la Biblia significa una situación estructuralmente en concordia con las demás esferas de la vida, sin destacar una mas que la otra sino que la justicia y la equidad. Esta paz es la que necesita toda nación, especialmente el Perú, país que ha sido azotado por el terrorismo y la corrupción de sus mandatarios.

¿Puede darse sin conversiones? 
Para que exista una paz verdadera y duradera primero debe haber un encuentro personal con el Creador,  debe haber paz con Dios. La eliminación de la enemistad con Dios nos prepara para la construcción de la Paz. El elemento que dificulta esta construcción es el pecado, de ahí que solo se puede hablar de paz, desde el sacrificio de Cristo que elimina el pecado (Ro. 5.1; Col. 1.20), aun el pecado estructural.

La conversión que se hace necesaria para este transito de la enemistad a la amistad con Dios, no puede entenderse sino como un volverse hacia a Dios, un regresar del camino sin los valores y principios divinos, hacia la voluntad del creador. Solo por medio de la conversión se puede hablar de paz interior y exterior, de esa paz trascendente que sobrepasa el entendimiento.

Pero esta conversión no se agota en la paz interior (Fil. 4.7), sino que esta llamada a ser promovida, compartida y probada sin que pueda ser sofocada por las luchas que el mundo presenta (Jn. 14.27; 16.33). Esta paz pues que halla su detonante en la conversión tiene como uno de sus fines, buscar la paz entre los hombres, por que esto es por lo que Cristo murió (Ef. 2), y en esto consiste la obra del Espíritu (Gá. 5.22).

La promoción activa de la paz, vía la conversión puede transformar al hombre y a la comunidad (Ef. 4.3; He. 12.14), puede transformar las estructuras sociales que están llenas de pecado, esferas que expresan su podredumbre y su necesidad de cambio. Están llenas de injusticia, corrupción, abuso, discriminación y en toda manifestación de discordia en contra de la voluntad de Dios.


 Entonces la paz no consiste necesariamente en la ausencia de injusticia sino en la necesidad de encontrarse con el creador y buscar su sano consejo para el hombre y el mundo. De allí que todo proyecto que busque la paz puede ser bueno pero mejor es aquel que busca la paz conforme a la medida de Cristo. Una paz que basa su legitimidad en la justicia y el sacrificio, y que busca la armonía entre los hombres sea cual fuere su situación y condición. 

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